Desde que arribó a Inter Miami, la aparente sensación que transmite Lionel Messi es de puro disfrute sobre el campo de juego. Se lo ve con la misma intención de hilvanar grandes jugadas colectivas con sus compañeros, de buscar cada pelota, de demostrar todo lo que siempre dio.

Pero no perdió su hambre, su competitividad, y su primer Clásico del Sol ante Orlando City fue una prueba cabal de ello. Ante una hinchada que lo sigue agasajando en el estadio DRV PNK, el número 10 volvió a demostrar su magia en otro triunfo de su equipo, un 3-1 en el que firmó otro doblete, para avanzar a los octavos de final de la Leagues Cup, donde lo esperará FC Dallas.

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