La consagración histórica de Colón Junior, anoche frente a Alianza, sin dudas que fue especial para todo el pueblo merengue. Pero si hay una historia detrás de la historia, esa es la de José Campos.
Para los amigos y compañeros simplemente es “Pepe”, un luchador de la vida que tenía una cuenta pendiente y por suerte, anoche la pudo saldar.
José arrancó jugando a los 16 años en San Martín, pero un año después, su abuelo Pedro lo llevó al club de sus amores, al de la Sargento Cabral.
Corria el año 2009, el merengue por ese entonces militaba en el ascenso sanjuanino y en ese año, se consigue el ultimo ascenso (desde entonces Colon no volvió a caer de categoría).
Una vez afirmado en primera, Colon y Pepe Campos empiezan a escribir diferentes hojas en la rica historia del club. Porque en el 2014 llega la chance de jugar en los viejos torneos del Interior. Se consigue el ascenso al por ese entonces Argentino B.
Más allá del buen desempeño en los torneos nacionales, el merengue buscaba su primera estrella en el ámbito doméstico. En el año 2015, terminan segundos en el torneo local y en el Argentino B pierden por penales en semifinales con Huracán Las Heras.
Ese año fue durísimo para Pepe porque de quedar a las puertas de la gloria en los dos torneos, pierde a su abuelo Pedro, una persona importante para él y que había hecho mucho para que José tuviera su chance en el fútbol de su amado Colon.
La Liga Sanjuanina decide ponerle el nombre de Pedro Campos al torneo del año 2016, era un torneo especial para José y toda la familia porque llevaba el nombre de un gran dirigente no solo del club de la calle Sargento Cabral, sino del fútbol sanjuanino.
Ese torneo, Colon vuelve a quedarse a las puertas de la tan ansiada primera estrella, perdiendo la final con Atlético Alianza.
Luego José se marchó un par de años a jugar a Carpintería, donde consigue el ascenso en el 2019, y en el año 2021 vuelve a su segunda casa, a buscar otra vez cumplir con esa promesa que le había hecho a su abuelo el día de su partida.
Luego llegaría la maldita pandemia por el Coronavirus y cuando vuelve el fútbol, Colon y Alianza se vuelven a ver las caras en una final, que por penales, termina festejando el de Santa Lucía.
José Campos empezó a perder terreno en la consideración de los entrenadores, pero así y todo seguía entrenado y metiendo cada vez que le tocaba entrar, porque tenía todavía esa cuenta que saldar y no quería bajar los brazos.

En este torneo, en semifinales pasó algo que puede llegar a cambiar la vida de José (o Pepe, como más le guste), y su amado Colon Junior. En el partido de ida, termina con un dolor muy fuerte en la cintura y en la pierna. Se realiza los estudios médicos pertinentes y el resultado indicó hernia de disco con pinzamiento de nervio ciático.
José tomó la decisión de operarse si el pinzamiento continúa y, a los 33 años, esa operación sería prácticamente el punto final para su carrera como futbolista.
Por eso el partido de la Superfinal, era especial, porque cuando el técnico Raúl Ibaceta lo manda a la cancha, sabía que era el momento exacto que tenía para saldar esa deuda con su abuelo.

El sufrido triunfo frente al lechuzo y el pitazo final del árbitro Pablo Nuñez lo encontraron a José “Pepe” Campos, mirando el cielo, hablando con alguien allá arriba y señalando una estrella. Esa estrella que lo guía desde arriba, esa estrella a la que le prometió algo y le cumplió, esa estrella que anoche bajó al Bicentenario y que desde hoy se posa reluciente en el escudo de su amado Colon Junior.
La historia detrás de historia, la promesa cumplida y la primera estrella para un club que tiene un gladiador silencioso, llamado José “Pepe” Campos.

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