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De un cuarteto a otro cuarteto y un final apasionante. Una fuga para cuatro que nació en la temida Cuesta de Caputo terminó siendo la que le puso guión a gran parte de la 69º edición de la Doble Difunta Correa y es que ese cuarteto que conformaron Angel Oropel, Sergio Fredes, Gerardo Tivani y Rodrigo Díaz fue ganando metros, sumando tiempos y después, en el regreso desde Vallecito, fueron armando su definición en 9 de Julio. Sabiendo que el pelotón apuraba bajando desde la Difunta pero que recién apretó el paso en el inicio de los dos giros finales en el casco urbano del departamento del Este, para terminar con esa ilusión de los cuatro. Abortando una fuga heróica que pudo tener otra definición. Dejándole el papel protagónico a otros cuatro que si le pusieron nombre al ganador del domingo.

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Y nació el protagonismo de otro cuarteto. En ese primer giro final, el cuarteto Oropel-Díaz-Tivani-Fredes fue conectado por parte del pelotón que persiguió desde Vallecito para entrar a la definición en un apasionante final. Los sucedió otro cuarteto conformado por el puntano Tomás Moyano, el neuquino Alejandro Quilci, el puntano Leandro Velardez y el sanjuanino Lisandro Bravo, armando un grupo decisivo que llegaron al cierre con lo justo. En los últimos 5 kilómetros de la clásica, Velardez y Moyano partieron para decidir mano a mano la carrera, pero Quilci y Bravo los conectaron, aunque el pelotón los neutralizó para un final apasionante en Avenida San Martín donde la potencia de Leo Cobarrubia, del SEP, terminó por darle dueño a la Doble Difunta Correa, versión 2026.