Las derrotas nunca caen bien en un equipo, siempre duelen y se tratan de superar rápidamente. Pero la derrota de Villa Obrera, ayer en la tarde, frente a Colón traspasó los límites.
Una vez terminado el partido, en el domicilio particular del goleador Victorio Martiní, un grupo de personajes, a bordo de un automóvil, amenazaron de muerte a la esposa e hijo del jugador.
Inmediatamente, y luego de lo sucedido, pero con los ánimos un poco más frescos y calmados, el propio Victorio Martini tomó una decisión.
Luego de haber pasado el mal trago, el goleador junto a su cuñada, abogada e hija también de Hubert Piozzi, radicaron la denuncia correspondiente para que la comisaría 23 del Barrio Aramburu tome cartas en el asunto, más allá que se sabe quienes fueron los autores de las amenazas hacia la mujer de Martini (que serían cercanos a un dirigente de la institución y a la vez sindicalista de los químicos).
El siguiente paso que tomó el experimentado jugador fue comunicarles a los dirigentes del club que dejaba la institución y no seguirá jugando en el equipo que por ahora sigue dirigiendo Hubert Piozzi. Según pudo averiguar Ecos Deportivos, el propio jugador dijo: “Mi familia está por sobre todas las cosas, prefiero cuidar a mi familia, que seguir jugando al fútbol en Villa Obrera”.
El otro paso al que habrá que estar atentos es a la continuidad de Piozzi al frente del plantel, porque, recordemos que la esposa de Martini es hija del técnico. Por lo cual, por ahora el DT cordobés no ha salido a dar ningún tipo de declaraciones, pero si se metieron con la familia, habrá que esperar.
El ambiente no está tranquilo en Villa Obrera, pero la derrota del fin de semana, agudizó aún más la crisis que por ahora, le costó perder a su goleador.

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