Golpe al corazón de todos

Si había alguien apasionado por el fútbol, Ya sea dentro o fuera de la cancha, ese era Daniel Archilla. El “Flaco” como lo conocían todos, no solo en su Colón Junior, sino en todas las canchas donde iba acompañando a su merengue querido.

En la mañana del domingo, cuando hacía lo que más le gustaba que era jugar al fútbol, un maldito golpe al corazón se lo llevó de manera rápida, sin avisar y dejando a compañeros y rivales conmocionados y shockeados por lo repentino del momento.

El Flaco, desde joven practicaba el fútbol, en los torneos de la UOM cuando trabajaba en Taranto, más acá en el tiempo en los de San Juan Deportivo y últimamente en los veteranos del club Ferroviario, pero siempre con su velocidad, esa postura encorvada para encarar, habilidad para gambetear a cuánto rival se le ponía enfrente y hacer estragos en las defensas rivales.

Los años pasaban, pero la pasión por la redonda no solo que no se perdía, sino que se fue duplicando porque a sus ganas de seguir jugando entre amigos, se sumaba la de acompañar a su “compañero y amigo” como él mismo se encargó de decirle a su hijo Esteban, quien comenzaba su camino en la escuelita de su amado Colón Junior.

En cualquier cancha donde se presentaba el merengue, se lo veía acompañando a Gerardo Iturrieta, a Pedro Campos, a Luis Gatica y a otros tantos dirigentes de su Colón. Siempre con su amabilidad, su predisposición y su buena onda.

El último gran festejo que pudo regalarle su hijo (ya había tenido otros el año pasado) fue precisamente hace siete días, con el título de supercampeón de reserva al ganarle a Alianza. El Flaco sentado en la tribuna mirando con atención y nerviosismo como Esteban marcaba su penal con mucha categoría. Después, se los pudo ver festejando abrazados, con lágrimas en los ojos, el corazón inflado de alegría y disfrutando en el césped del Bicentenario.

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Y como el destino es tan macabro e impredecible y hasta a veces doloroso, siete días después, encontró a los mismos protagonistas, también en el verde césped, con lágrimas en los ojos, pero sin absolutamente nada que festejar. Porque el “Flaco” se había ido,  porque ese corazón que se llenó de tantas alegrías, ahora le jugó una mala pasada y lo dejaba vacío de vida.

Un duro golpe para todos aquellos que lo conocimos y pudimos compartir su amistad, sus ganas, su risa inconfundible y sus ocurrencias.

El Flaco se fue en el lugar donde tantas alegrías cosechó con sus amigos y hoy le tocó darles… un duro golpe al corazón.

Te vamos a extrañar querido Daniel, el “Flaco” como todos lo conocimos. Gracias por tu amistad.

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