El 10 contó con otra muy clara de zurda que se fue besando el poste izquierdo de Hussein Hassan. Y Julián Álvarez tampoco pudo aprovechar las suyas luego de un latigazo cruzado que se fue pidiendo permiso y un remate desde afuera del área que pasó muy cerca del travesaño.
Sobre el cierre de la etapa inicial, los asiáticos se proyectaron por la banda izquierda y lograron igualar el trámite con esa fórmula: centro al punto penal, anticipo de Aymen Hussein a Nicolás Otamendi y resultado 1 a 1. Oportunismo y efectividad.
El complemento fue más de lo mismo. Con Argentina manejando los hilos del partido y buscando, con pases de un lado al otro, encontrar una grieta en la defensa de un Irak completamente replegado.
Sin demasiadas ideas en el campo de juego, Mascherano buscó soluciones en el banco de suplentes. Y las encontró. Luciano Gondou y Kevin Zenón, recién ingresados, fueron los artífices del 2-1. El volante de Boca envió un centro preciso y el goleador de Argentinos anotó con un cabezazo de sobrepique.
Ya cerca del cierre, la frutilla del postre la puso Ezequiel Fernández. Tras una buena pared, Giuliano Simeone se escapó por la banda derecha, envió un centro al medio para Almada. Cuando la jugada parecía nublarse, el ex-Vélez metió un toque con la suela para Zenón y éste descargó atrás para Equi, que ajustó el pie zurdo y colgó la pelota de un ángulo para el 3-1 definitivo.
Con este resultado, Argentina quedó en lo más alto del Grupo B con tres puntos, al igual que Marruecos y Ucrania, que se cruzaron horas más tarde y todo terminó en triunfo 2-1 para los europeos. De esta manera, si la Selección empata el martes contra Ucrania, clasifica a cuartos y si gana se asegura el primer puesto.

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